Boston

Paréntesis neoyorquino

-Tienes el domingo libre, no? Quieres el sábado también? Y necesito a alguien que libre el lunes de la semana próxima…

Y así, sin comerlo ni beberlo, me encuentro con tres días libres seguidos. Los primeros desde noviembre. 
*Espera… qué día es hoy? Viernes! Mi fin de semana empieza mañana! Corre Neus, planea algo!
Una llamada a mis niñas en DC. No estarán en casa, es agosto. Un vistazo a precios para visitar las cataratas del Niagara. La vida en dólares. Un pensamiento de rendirme e ir a la playa a Coney Island. Y un “fuck it, Boston it is”. No tenía pensado ir a Boston antes de marcharme, no estaba en mi lista de To Do’s. Había estado en el TD Garden para el partido y eso era toda la dosis de felicidad que necesitaba de esa ciudad, pero los no-planes molan y esto fue un no-plan. En 24 horas me plantaba en Boston sola y con mi mini-mochila. Esos fueron los únicos minutos que pasé sola, aunque aún no lo sabía.
Me tomé el fin de semana como un entreno para mi RTW, para ver lo que me hará falta, lo que no, como me sentiré viviendo solo de lo que llevo en la espalda, como se hacen las cosas sin planearlas… Mis conclusiones fueron simples por esta vez. Fluye. Y ya está. Las cosas tienden a funcionar. Sonríe. Nada más. Y me dura la sonrisa.
Boston… Boston es el amante serio, la responsabilidad hecha belleza. Es pulcritud y simpleza. Es encanto más allá de la fama. Es el brillo de la clase media. Sin el glamour excesivo de Manhattan, ni la pobreza de barrio de Bed-Stuy. Es el marido perfecto con el que te casas sin haberte enamorado y, pese a ello, te hace feliz.

Es una ciudad sin aires de grandeza, sin nada impresionante, ni nada que deje indiferente. Su magia está en el conjunto, en el todo, en andar sus calles durante horas y seguir diciendo “vaya pedazo de lugar” sin saber muy bien por qué. Tranquila, silenciosa, llena de turistas descubriendo sus rincones, interesante, repleta de historia e historias magníficas como las que nos contaba el señor de la impresora de 1800. Y, sobretodo, limpia. Nada de basura por la calle, nada de aire contaminado o aceras sucias. Quizás sea, junto a DC, la antítesis americana de New York. Tranquila, relajada, elegante. 

Alguien dijo que es más europea y quizá sea cierto. Para mí, la mejor descripción es la que afirma que Boston es más habitable. Allí, como en Bed-Stuy no tienes que pagar $120 para cortarte el pelo e ir perfecta, no tienes que llevar tacones para ir al super ni el vestido más caro para deslumbrar a las vecinas. Tiene más tendencia humana que monetaria. Y eso va conmigo.
Además, tuve la suerte de conocer Italia. Por encima, en palabras, en hechos, en anécdotas. Aprendí un “Io voglio vivere a Boston perché mi piace molto” que siempre sonará mejor que lo que ya sabía de “Io voglio affitare una machina senza scarpe” (sí, junté dos frases que aprendí en FL y en el hotel para crear algo como “quiero alquilar un coche sin zapatos”). 

Boston es un bonito lugar para aprender sobre nuestros casi-vecinos europeos. Me encantó y me hizo sentir como en casa. El background, la cultura, las vivencias de una italiana me hicieron sentir mediterránea (por primera vez en mi vida), porque aunque no compartamos país… somos una misma raza. El aceite de oliva, las aceitunas, el atún en conserva, el pan… Probad a decirle a un americano que nosotros comemos pan todos los días y me entenderéis.

Un éxito. Un fin de semana de lujo sin lujo alguno. Un buen inicio. La reafirmación de que basta con soñarlo y dar el primer paso. Y unas muchas ganas de no haber vuelto atrás. Habría seguido, mi mochila y yo, adelante, descubriendo nuevos sitios, sin un trabajo al que regresar, sin prisas, sin fechas, sin obligaciones, sin cadenas.

Todo lo que quiero tener por delante es el mar. 

Llegará.
Cada vez queda menos. La carretera me espera en algo más de cinco meses… Y promete.
Advertisements
Categories: Boston, viajes | Leave a comment

Mi fin de semana NBA

AQUÍ os dejo el enlace a mi experiencia como pseudo-periodista en la NBA. He tenido la suerte de poder vivir un fin de semana mágico con un Nets-Knicks y un Celtics-Heat… No os perdáis la historia que se vive detrás de los partidos de basket! 🙂
Categories: Basket, Boston, NBA, NBAdictos, sueños hechos realidad | Leave a comment

Blog at WordPress.com.