De cómo cada paso me llevó hasta hoy

Llevo muchos días pensando que debo ser una de las personas más felices del mundo y me siento muy afortunada por ello. Para los que lleguen hasta aquí sin saber la historia, la voy a resumir.

Hace 4 años decidí(mos) mi amigo y yo venir a Tailandia con el objetivo de aprender a bucear. El verano anterior habíamos hecho un bautizo y nos había encantado así que ¿por qué no? Compramos billetes, nos pusimos vacunas, procesamos visados y nos fuimos para Tailandia a pasar 2 meses, de los cuales 5 semanas fueron en Koh Tao. Poco sabíamos cuando decidimos todo aquello que la isla del Golfo de Tailandia se convertiría en nuestra burbuja de felicidad.

Cuando llegamos aquí, nos dimos cuenta de que había muchísimas escuelas de buceo y no teníamos información sobre ninguna. Fuimos a Kerry, la encargada de los bungalows en los que estábamos (ahora dueña de The Earth House), para que nos orientara un poco a la hora de decidir dónde hacer los cursos y nos dio dos nombres. Preguntamos en los dos sitios y no nos costó decidirnos por Phoenix Divers porque Dani, la chica de la oficina, contestó a toooodas nuestras preguntas sin perder la sonrisa y con todo el entusiasmo del mundo.

En ese viaje hicimos el open water y el advanced, unos cuantos fun dives y un viaje a Sail Rock. Se puede decir que en esas 5 semanas me enamoré… Del agua, de los peces, de Koh Tao. Cuando dejamos la isla, me prometí a mi misma volver algún día y aunque tardé dos años en cumplir mi promesa, volví.

Aún no sabía que era para quedarme… Vine en enero después de vivir en Nueva York un año y medio y mi idea era pasar tres días en Koh Tao para luego seguir viajando a Filipinas e Indonesia. El primer día salí con el precioso barco rosa de inmersión y entre Jeremy y Emma me explicaron las maravillas de hacer el curso de Divemaster. Al día siguiente había encontrado alquiler mensual y empezaba el curso de Rescue. Ya había asumido que el buceo y Koh Tao eran lo que quería, no me hacía falta seguir buscando.

El training para convertirme en Divemaster no me decepcionó y de la mano Claus, mi mentor e instructor en todos los cursos menos el Rescue, me convertí en Asistente de Instructor, para luego empezar a trabajar liderando fun dives.

Los meses fueron pasando y no me desenamoré ni un poquito de la isla o de mi trabajo que consistía en  combinar buceo y oficina. Trabajé duro, muchas horas, muchas inmersiones, porque quería asegurarme un puesto para poder quedarme en Tailandia tanto tiempo como fuera posible. La frase siempre era “Mientras la isla siga haciendome feliz, quiero quedarme”.

Ahora hace un mes desde que pasó algo que no me esperaba. Volví de mis vacaciones en España para descubrir que la manager anterior había abierto su propia tienda y ya no trabajaba en Phoenix. Cual sería mi sorpresa cuando Neil me dijo que tenía que hablar conmigo y me ofreció el puesto. Sólo puse una condición: “acepto el trabajo, si puedo salir a bucear cuando yo quiera.” La respuesta fue un sí rotundo.

Así que aquí estoy, en una isla a la que adoro, haciendo un trabajo que amo con toda mi alma, rodeada de gente increíble y levantándome cada mañana sabiendo que “si hoy fuera el último día de mi vida, querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy”.

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Categories: diving, Koh Tao, Phoenix Divers, sueños hechos realidad, Thailand | Leave a comment

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