Monthly Archives: September 2012

Again…

No aprendo a no querer aunque me lo proponga cada vez y luego “me arrepiento”…

Ready to go diving!

Hoy me arrepiento de querer a Mickey, de haberle llamado mi Mickey desde el primer día que le conocí, de haberle contado todas mis cosas, de haber escuchado todas sus rutinas. Me arrepiento de haber sido feliz a su lado, bajo el mar y en la superfície, de haber visto todos sus vídeos, de haberle abrazado todos los días, de haberle mandado mensajes cada tarde para saber como había sido su mañana y preguntarle si vendría al bar por la noche. Me arrepiento de haber compartido con él las dos mejores inmersiones de mi vida, de haber compartido su primer whale shark y el mío también, de haber sonreído de corazón cada vez que me lo encontraba bajo el mar. Me arrepiento de cada vez que me he subido en su moto, de todos los planes que he cambiado por él, de cada palabra en español que me ha costado esfuerzo enseñarle. Me arrepiento de haberme reído a carcajadas con sus tonterías, de haberle curado las heridas de la moto durante semanas, de preocuparme por él, mimarle, quererle…

Me arrepiento de quererle porque hoy se marcha y deja la isla un poquito más vacía y a mi sin uno de mis mejores amigos y mi apoyo constante.

Ahora espero que, como siempre, como todos, llegue a su casa y se dé cuenta de que nos echa de menos, que echa de menos la vida fácil de aquí y el barco rosa. Y mientras espero voy a cumplir lo que le prometí – le voy a mandar tantas fotos preciosas y tantos mensajes relatando mis rutinas que no le quedará más remedio que hacer la maleta en diciembre para volver y ser parte de la familia otra vez.

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Admiración

Él es el hombre al que más admiro. Un hombre que ama lo que hace con todo su corazón a pesar de llevar 15 años haciendo lo mismo. Neil encontró su pasión hace mucho tiempo y no la dejó escapar, hasta el punto que ahora acumula más de 12.000 inmersiones y ha perdido la cuenta de cuantos alumnos ha certificado.

Instructor Neil

Otra persona pensaría que su vida es rutinaria, pero Neil encuentra siempre ese algo que hace que todos los días sean una aventura, que todos los estudiantes sean distintos, que todas las inmersiones sean especiales. Ese algo que todos deseamos encontrar. La chispa. El estar enamorado de tu vida cada día.

Neil, el hombre que sigue las normas al pie de la letra y que nos pide que las sigamos también, el profesor perfecto, el mentor al que todos acudimos cuando necesitamos algo o, simplemente, queremos seguir aprendiendo.

Así, él es la persona que se aparece en mi mente cuando tengo que tomar una decisión y si no puedo pedirle consejo, trato de imaginar cual sería su manera de actuar si él estuviera en mi situación. En la piscina, en el mar, en la clase o cuando no estoy trabajando. No importa mucho, Neil es el perfecto role-model en cualquier contexto. Y siempre con una sonrisa a punto para todo el mundo.

Para mí, representa aquello que me gustaría lograr, el espejo donde quiero mirarme y, a la vez, es mi calma, mi serenidad, mi red de seguridad. Me hace sentir que no estoy sola, que se preocupa (por mí y por todos), que cuando lo necesite tendré una palabra amiga que ahuyentará mis miedos.

A veces, se lo digo: I wanna be like you when I grow up.

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Monzón en la superfície, paraíso debajo del mar

Interesante fenómeno este de las estaciones bipolares que tienen aquí: una húmeda y otra seca. Estos días estamos entrando en lo que parece ser un monzón muy tempranero según los entendidos y que suele durar alrededor de un mes. Lleva tres días sin salir el sol, los vientos son fuertes predominantemente del oeste (mi lado de la isla), llueve poquito pero de forma casi constante… No son las mejores condiciones para bucear porque una vez te mojas es imposible que te vuelvas a secar. De hecho, la isla tiene estos días una humedad del 98%. Sin embargo, esta isla vive del mar, del buceo, así que hay que seguir trabajando. Aparentemente a la gente no le importa porque vienen a pasar 3-5 días que no quieren desaprovechar, y nosotros no seremos los que nieguen a alguien el placer de bucear en aguas a 28º con estupenda visibilidad. Las condiciones cambian en “tierra”, pero se mantienen en el agua y nos aprovechamos de ello.

Otra historia son los intervalos en la superfície, los trayectos en el barco y las vueltas a la tienda. Ahí no importa quien es staff y quien es cliente, todos nos congelamos a 26º, porque el viento azota nuestra húmeda piel. Algunos optan por un chubasquero, otros por una sudadera, los más frioleros por chaquetas de ir a la nieve, algunos más deciden no quitarse el traje en todo el rato. Sea la manera que sea, intentamos mantener nuestra temperatura corporal a raya pese a la llovizna para no enfermar. Algunos lo conseguimos, otros no. Esta es la parte dura de trabajar en el mar.

Y pese a ello, para mí, sigue teniendo dos partes que compensan todo eso de un modo espectacular. La primera, la compañía – no paso por esto sola, lo paso en familia. Sigo estando rodeada en todo momento de gente que hace esto con tanto gusto como yo, con tanta ilusión como si fuera el primer día. Impagable. La segunda – mi otro mundo, el submarino. Cuando me tiro al agua y dejo de tener frío se me olvida el tiempo que hace en el mundo real. Se está tan bien bajo el océano! Una vez me sumerjo, dejo atrás olas, corrientes, lluvia, viento… para integrarme con una flotabilidad perfecta en un mundo en calma. Y si, como hoy, las inmersiones son de las mejores de mi vida con bull sharks a mi alrededor sin parar (hasta cuatro a la vez he podido contar!), entonces desaparece cualquier queja relacionada con la superfície.

Puede que haya días menos fáciles, pero la recompensa es mayor. Mi trabajo sigue siendo el mejor del mundo incluso durante el monzón 🙂

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Koh Tao 3.0

Después de las despedidas en Menorca llegaron las bienvenidas en Koh Tao. Cuánta felicidad en un solo día! Fue llegar a Koh Tao, instalarme, bajar a la escuela y nada más pisar Phoenix… sonrisas, palabras amables, miradas brillantes, abrazos. Y preguntas – Cuánto hace desde que te fuiste, Qué tal en casa, Hasta cuando te quedas, Nos echaste de menos. Y a ellas respuestas – Tres meses, Muy bien, No lo sé, Por supuesto.

We found the sharks!!

Fue llegar y ser bienvenida a las celebraciones de esa noche. Que alguien me ofreciera su regulador durante sus meses de ausencia. Mirar uno más de esos videos de Open Water Divers. Recibir abrazos de todos a los que eché de menos y de otros a los que aún no conocía. Ver que todo el mundo está bien, que siguen felices. Escuchar a Izzie (mi bebé de 1 año favorita!) decir mi nombre. Prepararme (tan pronto?!) para un viaje a Sail Rock dos días más tarde. Vivir otra “beer o’clock” con todos.

Fue llegar y tener que dar las gracias una vez más a la isla, a la escuela, a la familia Phoenix. Llegar y volver a encajar como si nunca me hubiera marchado.

Y sin tiempo a recuperarme, a dejar que mi mente se parara a pensar… la excursión a Sail Rock y la visita a sus más apreciados habitantes, las estrellas del momento, los animales de los que todo el mundo habla. “Has visto ya los bull sharks?”

Sí, sí, sí. Los vi, los sentí, los miré, los temí por una milésima de segundo, los deseé. En ambas inmersiones tuvimos la suerte de verlos salir del termoclima y volver a meterse una y otra vez. Aparecían de entre las tinieblas de plancton y frío para alimentarse de los peces inocentes que nadaban demasiado cerca. Inconscientes. Luego, daban media vuelta y volvían a penetrar en su habitat. Qué animales tan majestuosos! Qué elegancia! Cuánta belleza! Nos hipnotizaron a todos por completo hasta el punto de quedarnos flotando en el mismo lugar durante 40 minutos, solamente observando, sintiendo esa inyección de adrenalina del que sabe que está observando un espectáculo natural, salvaje reservado para muy pocos. Mientras, cruzábamos miradas y hacíamos el signo de “fucking awesome!!” con nuestras manos. No sabíamos si creernos lo que estábamos viendo.

Bull Shark at Sail Rock last monday

No soy capaz de describir lo que sientes cuando a menos de 2 metros aparece un bull shark de 3-4 metros nadando directamente hacia ti… No soy capaz de describir lo que sientes cuando a 1 metro abre la boca y se come un rabbit fish, para inmediatamente darse la vuelta y seguir su camino lejos de las burbujas de los buceadores. Es sentir calma cuando te han enseñado que lo que deberías sentir es miedo. Es sentir admiración cuando se supone que deberías sentir recelo. Es amar un animal que la tele se ha empeñado en querernos hacer odiar.

El whale shark es sorprendente, pero el bull shark es espectacular. El 10 de septiembre de 2012 viví las dos inmersiones más fascinantes de mi vida. Ahora… quiero más.

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See you soon

Esta es la parte que menos me gusta de viajar… despedirme. Si no fuera algo cobarde, me marcharía sin decir adiós, como si fuera a verles a todos mañana de nuevo.

Es verdad que cuando iba a Barcelona me costaba más, porque iba a un lugar en el que no quería estar, pero incluso cuando me voy a mi otra isla, cuando persigo el verano y el mar, cuando sé que en Koh Tao tendré a mi otra gente… me cuesta. Se me hace difícil marcharme mientras veo que mis personas se quedan aquí, cuando pienso en las cosas que ellos harán y que no podré compartir, cuando me doy cuenta de que no podré verles cuando me apetezca. Se me hace cuesta arriba porque un trocito de mi corazón se queda aquí con ellos, a la vez que recupero la parte que se quedó en Tailandia. Corazón sesgado sin posibilidad de volverlo a juntar.

 

Los que siempre han estado, están y estarán

 

Echar de menos es una constante en mi vida a la que nunca lograré acostumbrarme.

 

Os veré pronto.

 

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