Monthly Archives: August 2012

Aeropuertos

Sólo me quedan 9 días más en Menorca antes de volver a embarcarme en una nueva aventura, un nuevo invierno con sabor a verano que volverá a tener como escenario ese otro país que tanto me fascina: Tailandia. Concretamente, mi otra islita, mi otro rincón, mi otro paraíso, mi mucha felicidad… Koh Tao. Por tercera vez.

Así, estos días me pierdo entre las nubes de mi mente pensando en estar ya allí, pero también en llegar. Como todos sabemos, una parte grande de viajar consiste exactamente en eso: viajar. No en estar en mil sitios, sino en movernos de uno a otro. Y con las experiencias ganadas a lo largo de años, tengo muy claro lo que eso significa… trenes, taxis, tuk-tuks, autobuses, aviones, barcos, motos… y tiempo y paciencia. Sobretodo tratándose del sudeste asiático. Dinero no, pero paciencia toda.

Con todo esto, he recordado un texto que escribí sentada en una larga espera de aeropuerto y he querido recuperarlo porque así es casi como si mi camino ya hubiera empezado. Aquí lo dejo:

 

17.enero.2012

Aeropuerto de Los Angeles, USA 

Los aeropuertos, fascinantes, extraños, distintos. Son como un ecosistema diferente, un lugar donde las cosas ocurren con otro tempo, con otras medidas. Se disparan los precios porque todos saben que a los viajeros no nos queda más opción que la de pagar lo que nos piden. Y no será porque vendan algo que no podamos encontrar en otro lugar. En serio ¿existe algún aeropuerto en todo el mundo que carezca de Toblerone?

Por otro lado, todo está listo para gente con tiempo en escalas eternas y, a la vez, para pasajeros con prisas que solo pueden pararse a por un café para llevar. Un mundo, distintas velocidades.

A punto de dejar New York vía JFK en dirección a LAX en Los Angeles

Y luego está la extrañeza. Estoy sentada sola en una mesita de un bar / restaurante / sandwichería / cafetería y observo a la gente. Lo que más me choca es el silencio que predomina la sala (sólo después de que se haya ido una clase entera de adolescentes). Hay otro señor que está solo, de espaldas a la tele con un bocadillo y una cerveza. Hay también una chica resolviendo crucigramas y tres parejas. Tres parejas silenciosas. Comen en tres mesas. Dos cara a cara, unos costado con costado. Pero no importa porque ninguno habla. Me parece extremadamente curioso pero me he decidido a no juzgar. Quizá esté bien que haya silencio.

 

A parte de todo esto, justo llegar a LAX he escrito una frase sobre estos lugares tan especiales: “lugares de lágrimas de diferentes sabores”.

Reencuentros, despedidas, gente que abandona su hogar, otros que persiguen sueños. Y lloran… de alegría, de tristeza, de ilusión, de dolor, de esperanza, de desamparo.

Sonrío mientras recuerdo muchas situaciones vividas en aeropuertos… con mis padres, mis primas, mi perra, con mi equipo, mi entrenador, con compañeros de clase, con Marc. Todas distintas. Huyendo, buscando, obligada, por voluntad propia, acompañada, sola.

No me apetece entrar en detalles porque en realidad podría escribir un libro sólo con anécdotas, pero hoy no estoy aquí para recordar, sino para caminar. Esta vez avanzo, busco y los ojos me brillan con ganas e ilusión. Sí que me siento algo sola, sí que envidio a los que tienen con quien sentarse y pasar el tiempo, sí que echo un poco de menos. Pero estoy aquí porque quiero, porque persigo un sueño muy grande, porque esta vez he decidido que esto sea sólo sobre mí. Egoístamente.

Me doy cuenta de que voy por el buen camino por dos motivos básicos y muy simples. Uno: yo me voy feliz mientras que la gente que dejo atrás se ha quedado llorando. Esto para mí significa que la Neus de verdad ha vuelto. Dos: en la cola para embarcar he escuchado a alguien decir la palabra “diving”. Y no era yo. Por primera vez en dos años no he sido yo la que ja traído el mar a la conversación. Se me ha puesto la piel de gallina. Y eso que aún no me he marchado del país, aunque estoy a punto… 10 horas y media de sobrevolar el Pacífico y ya estará. Ya estaré. Sol, mar y playa.

 

Can’t wait.

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Say goodbye when there’s no longer a reason to say hello

Decido por primera vez (y probablemente no la última) no hablar en este blog de viajes, de distancias, de historias de otros mundos, de gente que me encuentro por el camino, de magia… Decido por primera vez escribir sobre lo de siempre, los de siempre, porque es algo que merece ser escrito.

Quiero decirlo. Me rindo. Me rindo con ellas, con las que una vez fueron mis amigas, mis mejores amigas, mis confidentes, mi compañía, mi día a día, mi mundo. Y no me rindo como otras veces, como el que sucumbe silenciosamente. Esta vez me rindo con todas las letras, sin dolor, pero con solemnidad. Ya no son mi gente. No cuentan conmigo, ni yo con ellas. No sé quienes son aunque me esfuerce por preguntar, no saben quien soy yo y no se esfuerzan por preguntar. No son mi presente y mucho menos aún mi futuro. Nos miramos y no nos queda nada en común. Lo peor es que no nos importa.

Me rindo porque si están bien o mal en sus vidas no me quita el sueño, y sé que sienten lo mismo cuando piensan en mi. Quiero que les vaya bien, pero no regalaría uno de mis sueños a cambio… Me rindo porque he intentado no hacerlo y no funciona. No me acarician el corazón con sus miradas, no me acomodo en su presencia, no soy más feliz con su sonrisa, tengo prisa cuando me rodean.

Y escribo estas palabras porque contrarrestan enormemente con lo que sí que importa, con los que sí que importan. Gente por la que daría uno de mis deseos, gente por la que haría cualquier cosa con tal de que sonrían de verdad. Contrarresta con sentimientos de amor, algunos casi olvidados, otros siempre presentes, otros reencontrados.

Algunas veces, llegamos a una conclusión similar sin saber por qué. Otras, tiene que pasar algo para que nos demos cuenta de lo que importa y de lo que no. En las más extrañas, debe no pasar nada y ocurrir todo. Esta ocasión es una de las últimas. Nada ha ocurrido, pero todo ha ido sucediendo al mismo tiempo… día a día, anécdota a anécdota. El tiempo ha abierto la puerta y ha dejado muy clara una cosa: los que necesitaban marcharse lo han hecho, los que siempre querrán estar a mi lado han seguido sin moverse.

 

Me rindo… pero solo con ellas.

 

Con el resto, lucho, porque sé que les hace falta. Para el resto me quedo con más fuerza que nunca. Al resto… sé que lo saben, les quiero y daría uno de mis sueños si supiera que los suyos se iban a hacer realidad.

 

 

 

Y esto es exactamente lo que lleva días consumiéndome aunque no quisiera enfrentarme a ello. Lo siento, pero me rindo.

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Llave para cruzar fronteras

New passport

Un nuevo pasaporte con muchas páginas en blanco para llenar y un deseo de la señora que los tramita:

“Espero que puedas usar y disfrutar el pasaporte nuevo tanto como el antiguo!”

Y yo 🙂

15 días, primer sello: Tailandia.

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Comparaciones imposibles

Cuatro fotos de un mismo momento del día en cuatro lugares muy distintos entre si y diferentemente especiales. Capturas de un instante en el que el hombre se para para admirar la naturaleza, ese momento en que el día deja de ser día para dar paso a la noche, ese momento de cambio fugaz que tanto me gusta admirar.

Son Bou, Menorca

Son Bou, en mi isla de nacimiento. Como casi todas, una puesta de sol tranquila, cielo de verano sin nubes. El día parece morir para que la noche llegue. El día acepta el momento de su relevo plácidamente.

Coral Coast, Fiji

Costa sur de la isla principal de Fiji. Cielo de tormenta tropical sin que llegara nunca la lluvia. En Fiji los colores se pelean y se entremezclan, los fríos con los calientes, los del día con los de la noche. Existe ese momento en que se funden para ser uno solo.

Manhattan from Brooklyn, NYC

Desde mi barrio mirando hacia la jungla de asfalto. Contraste de un fenómeno de la naturaleza con un fenómeno del ser humano, la puesta de sol suave contra la agreste ciudad. La maravilla de una transición lenta, sin lucha, de una fusión agradable del día con el atardecer y luego con la noche.

Koh Tao, Thailand

Koh Tao, mi isla de adopción. Puestas de sol salvajes, a cada cual más espectacular. Con nubes, con sol, con luna, con mar. Naturaleza en su estado más puro. Instante de lucha en que el día parece batallar por quedarse y la noche empujar para llegar. El cielo tiene tendencia a encenderse, a volverse de fuego, a dejar con la boca abierta a todo aquel que esté mirando. Naturaleza contra naturaleza. Pasión.

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Do The Right Thing

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‎*Ahora puedo decirte que tomé la decisión correcta. Sin embargo no hay un día que pase sin arrepentirme de no haber tomado una opción diferente* Morgan Freeman

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Do The Right Thing – new ink august ’12

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Distancia

Esta mañana me han llegado de letras amigas las mismas preocupaciones, la misma angustia, las mismas dificultades que yo sentí la primera vez que me marché de casa hasta un lugar donde te sientes atrapado por la distancia. Un sitio donde estamos fuera de nuestra zona de comfort y no tenemos muy claro como sentirnos bien. En mi caso Washington DC, en el suyo Australia. Lugares que ya no están al alcance un simple avión, como sí lo estaba Barcelona mientras estudié allí. Y entonces empiezan los nudos en la garganta, el miedo por no saber adaptarse, la equivocada certeza de que no estamos hechos para estar lejos de donde hemos crecido.

Sin embargo, sí que lo estamos, igual que para cualquier otra cosa. El ser humano se acostumbra a lo que sea si quiere hacerlo, solo hace falta una pizca de paciencia, optimismo, fuerza… y un poquito de pócima mágica, de polvo de hadas, de ese algo indescriptible que nos da toda la fuerza que nos está faltando. Hace 5 años me dijeron esto:

 

*Heroes don’t feel great all the time and what you are doing over there is heroic. It’s normal that you feel like leaving everything to find yourself back home, but think about all your learning*

 

Hoy yo te lo digo a ti. Tampoco yo sabía viajar al principio, vivir lejos de casa y de los míos, hasta que me conocí y aprendí a disfrutar de lo que sea donde sea. Es una de las mejores cosas que he hecho en la vida: dejar el nido y adaptarme a cualquier novedad hasta el punto de ansiar lo desconocido cuando paso demasiado tiempo envuelta por la comodidad de lo que ya me es muy familiar.

Don’t give up. Keep looking for what makes YOU happy.

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