Tormentas

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Tormenta en Sairee Beach

Llueve en Menorca por primera vez desde que volví de mi otra isla, Koh Tao, y me trae recuerdos de tormentas tropicales, de vientos fuertes y repentinos, de lluvia cayendo como si no hubiera mañana. Tormentas de esas fuertes y rápidas, que dejaban sensación de frío y mucha humedad. Tormentas que siempre nos pillaban de sorpresa y rompían un poco con nuestra rutina.

Algunas veces, ocurría estando en el mar y yo siempre me giraba a mirar a Claus esperando su frase estrella en casos así “Entremos al agua antes de que nos mojemos!”, frase que conseguía arrancar carcajadas a todo el mundo. Y en parte, aunque suene a locura, tenía razón. Lo peor de que llueva en el mar es que te mojes mientras estás esperando para la segunda inmersión o de vuelta de un night dive. Sin embargo, sí que me gustaba siempre ver llover estando sumergida. Se oscurecía el agua, se apagaban los colores, cambiaba la manera de nadar de los peces y si miraba hacia arriba veía las gotas caer en la superficie y pensaba “llueve y no me mojo”, aunque obviamente estaba absolutamente empapada. Incoherencias fantásticas.

Otras veces, las tormentas nos enganchaban estando en la escuela y cambiaba nuestro mini-ecosistema de manera radical: puertas y ventanas cerradas, gente corriendo para ponerse a cubierto, calles desiertas… Los más precavidos sacaban sus chubasqueros, otros una manga larga, los menos listos (como yo) nos tapábamos con lo que teníamos más a mano (normalmente, un sarong). Lo mejor era que sabíamos que iba a durar muy poco, así que nos juntábamos, tomábamos fotos impresionantes del fenómeno fugaz, nos reíamos diciendo que teníamos frío a 28º y hacíamos una pausa antes de seguir con el trabajo diario.

Eran tormentas que limpiaban. El aire, el agua, las calles… y ensuciaban la arena. Al terminar, siempre salían los trabajadores birmanos y limpiaban la playa. Sí, la arena de la playa. Barrían las hojas, recogían botellas, pajitas, restos de cigarros… y nosotros nos mirábamos y bajábamos a ayudar. De eso trata la vida en la isla, de hacer las cosas entre todos, de cuidar el sitio en el que vivimos, de echarnos unas risas todos juntos sea lo que sea lo que estemos haciendo. De disfrutar la tormenta, la calma y de cualquier momento entre ambas.

Hoy he visto llover y he vuelto con una sonrisa a perderme entre recuerdos de cielos con carácter como el de la foto.

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Categories: Koh Tao, Phoenix Divers, Thailand | Leave a comment

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