Tiempo de Menorca

No es NY con su billón de cosas por hacer todos los días y su infinidad de rincones asombrosos por descubrir.
No es Fiji con su novedad, su tiempo cambiante, su compañía deportiva y sana.
No es Malasia con sus diferencias, sus extremos y su fugacidad.

Es Menorca, es la isla donde crecí y vuelvo a sentirme en casa en ella gracias a cosas tan básicas como algo de trabajo, agua y amistad.

Un trabajo de bar, de servir pomadas y cervezas, un trabajo de fiestas, de correr, de no parar. Algo para lo que estoy hecha. Para el estrés y las carreras, para el no pensar, para las horas llenas de desgaste. Me encanta.

Agua. Como siempre. El sitio donde me siento a gusto, donde soy más yo, donde soy feliz flotando a 25 metros de profundidad.
Buceando como he hecho en los últimos meses, aunque solo pueda ser una vez a la semana. Me llena increíblemente seguir viendo barracudas dando vueltas a mi alrededor mientras ando perdida en mis pensamientos, y todo gracias a mi tío con el que comparto pasión. Impagable.

Swim through en Es Pas de Cavalleria

Amistad. Cerrando capítulos que me doy cuenta de que caducaron ya, historias con gente con la que ya no comparto nada. Esas cosas ocurren… dejas de compartir el día a día, las canchas de baloncesto, la misma rutina, y dejas de tener cosas de las que hablar. A mi no me interesan las historias que me cuentan, a ellos no les interesan las mías. He aprendido que es así y que no pasa nada, que no hay culpas. Al fin y al cabo, lo único que teníamos en común ya no existe.
Por otro lado, amistad de la de siempre, eterna. Esas personas que sin importar cómo o por qué siguen ahí. Se interesan por mis viajes y mis locuras, mientras yo me intereso por sus rutinas, sus “problemas” y su lucha por lo que quieren. Personas con las que sé que siempre podré contar para jugar a tirar tapones de botellines de agua dentro de una jarra de cerveza. Parece una tontería, pero es mucho más importante que el resto de cosas que ocurren diariamente: reírte en compañía con algo totalmente irrelevante, reírte hasta llorar y vencer la sombra del aburrimiento. Dosis diaria de complicidad, de entendernos sin querer, de hacer el loco sin importar mucho más. La vida es sencilla con una amistad así.
Amistad que en los últimos años en la isla había echado mucho de menos. Un gustazo tener a mi gente de vuelta, por fin.

Este va a ser (y ya es) un gran verano de disfrutar de lo de siempre como si fuera nuevo.

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Categories: día a día, diving, Menorca | Leave a comment

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