Monthly Archives: January 2012

Vaso medio lleno o medio vacío

¿Quieres dar pena, ser desgraciado, twittear siempre en negativo, recrearte en lo malo? Go right ahead. Pero no cuentes conmigo, porque la tristeza trae más tristeza, el pesimismo llama a más pesimismo y yo, hoy en día, huyo de esas cosas. A la mínima oscuridad que veo salgo corriendo como si no hubiera mañana. Prefiero recrearme en la felicidad o buscarla cuando no acabo de verla.
¿Sabes? La sonrisa SIEMPRE acude a quien está dispuesto a darle la bienvenida. Creo que esa fue la “lección” más importante que aprendí en 2011. No solo la aprendí (seguramente ya lo supiera), pero la interioricé y me lo empecé a creer como si fuera la más grande y absoluta verdad que existe.
¿Lo mejor? Funciona. Quizás deberías dejar de divertirte nadando y ahogándote en lágrimas y empezar a mirar la parte maravillosa de las cosas. Quizás. Pero yo no soy quién para decirte nada ni dar lecciones a nadie, así que me callo y dejo que fluyan las letras mientras pienso… cuanto se pierde por no querer ser feliz.
Todos decimos querer eso, verdad? ¿Cuántos son los que realmente luchan por ello? ¿cuántos los que se sientan a esperar que la felicidad aparezca por arte de magia? Hay que buscar, luchar, no conformarse, caminar sin pausa. Hay que jugar el partido para ganarlo. Y mientras, hay que disfrutar jugando.
Es fácil cuando decides dejar de quejarte (o pensarlo 5 veces antes de hacerlo, al menos). Basta querer y convencerse. Basta con sonreír hasta cuando duele. Basta perseguir los sueños con todas nuestras fuerzas. Cuando tú lo hagas, te permitiré decirme “claro, que fácil hablar de felicidad cuando estás a punto de volar a Fiji”. Sé que sabes la respuesta que me callé… Lo he luchado, lo he perseguido y me lo he ganado.

Con dos cojones y una sonrisa.

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Shark feeding dive

Ayer hice una inmersión que había decidido no hacer. Sin embargo, tanto en The Beachouse como en Uprising conocí a gente que la había hecho y me dejé convencer. Sí que es algo artificial y sí que es verdad que es más auténtico encontrarte a los tiburones sin querer, pero al mismo tiempo, es tan espectacular que se me olvidaron todos mis recelos.

Son 2 inmersiones a distintas profundidades, con distintos tipos de comida y, por lo tanto, distintos tipos de tiburones. White tips y black tips los menos espectaculares, que se comportan como perritos que quieren jugar con el tío que les da comida. Reef sharks que son la versión intermedia. Y finalmente (a falta del tiger shark que no saben por qué lleva tiempo sin aparecer), los bullsharks. Tiburones de verdad. Que muerden sin piedad, sin hacerle ascos a nada. Están todo lo entrenados que un tiburón puede estar y saben que solo les dan comida si van de uno en uno y llegando de la izquierda, pero a pesar de ello se saltan las reglas como buenos amos del océano que son y más de una vez les tienen que tratar de poner a raya. Por primera vez, pensé que no me gustaría encontrarme uno de estos sin querer haciendo snorkel, aunque por suerte suelen aparecer a un mínimo de 20 metros de profundidad.

La verdad es que no tengo palabras para describir lo grandes, espectaculares, fuertes y majestuosos que son, ni la sensación que te embarga cuando va uno de frente mirándote como si tratara de decidir qué pasaría si se saltara todas las normas y tratara de pegarte un bocado.

Este es el vídeo (sin zoom) de una de las cosas más increíbles que he visto en mi vida.

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Viajas sola?

Esa es una pregunta que me hace sonreír y la respuesta es más bien curiosa: Sí, salí de casa sola, pero desde entonces no he dejado de tener compañía en todo momento. No son amigos y de algunos no me quedo ni un mail de contacto, pero son compañeros de viaje. A veces, son solo colegas por un día, otras veces por unas horas e incluso, como parece que va a ser con mis nuevos “amigos”, por unas semanas.
Gente de todas las nacionalidades que se mueve por el mundo de formas diferentes y con objetivos distintos. Algunos más parecidos a mí, otros con los que todo lo que tengo en común es el país que piso.

Me encanta la riqueza de historias, anécdotas, creencias, pensamientos… que eso me aporta, y me fascina la rapidez con la que la gente que se encuentra por el camino se une para crear una mini familia a la primera oportunidad.

Por otro lado, menos mal que hoy tengo una familia española con la que jugar a cartas e ir a hacer snorkel un poco más tarde, porque el cielo se ha tomado en serio lo del monzón y está cayendo una tormenta de campeonato. Dicen los periódicos fijianos que Nadi, una de las ciudades más importantes, está inundada. Han cerrado el aeropuerto y no salen ni llegan autobuses. ¿Quién iba a pensar que en el paraíso también tienen problemas?

Voy a tener que rescatar las palabras que decía mi instructor de buceo tailandés cuando llovía: “Todos al agua antes de que nos mojemos!!”

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Comienza mi vuelta al mundo

Puesta de sol en The Beachouse, Fiji

Me pongo a escribir sintiendo que quiero decir algo, pero sin saber muy bien como empezar. Podría explicar las tecnicidades del viaje, las escalas, las horas, las esperas. Podría explicar los pequeños sacrificios hechos día a día, sin pausa, para poder estar hoy aquí, pero la primera puesta de sol en este nuevo continente hizo que se me olvidaran todos. Podría explicar las renuncias, las personas que echo de menos, las cosas que dejo de hacer, pero no tendría sentido. Hago esto, estoy aquí, porque es lo que quiero hacer. Y me hace extremadamente feliz.
Poder levantarme cuando sale el sol, ir a correr a la playa, desayunar y sentarme en una hamaca que está a un metro escaso de la arena para escribir estas letras. Poder surfear, bucear, pasear en kayak, hacer un trekking por la jungla. Poder hacer nada. O algo. O todo. Poder decidir. Ser libre, sin horarios, sin reloj, sin explicaciones. Basar mis días teniendo en cuenta el tiempo y una pregunta muy simple: Qué quiero hacer? Y hacerlo.

No es suerte, es voluntad. No es riqueza contada en dólares, sino en elecciones, en experiencias. Es la riqueza y la suerte de tener las cosas claras, de haber sabido descubrir qué es lo que me hace feliz. Durante años, he ido tomando consciencia de que es un camino constante en el que lo más importante es escucharse a uno mismo y hacerse caso, porque nosotros somos los únicos que sabemos cómo hacernos felices.
Es también valentía. No solo la mía, sino la de cada uno de los que conozco que se dedican a viajar. Gente que se sale del camino marcado, rompiendo cadenas, decepcionando amigos y familiares, renunciando a una vida normal y fácil, con el solo objetivo de encontrar ese “algo más” que intuímos que tiene que existir. Ese algo más que hace que te levantes a las 6 de la mañana con la salida del sol para ir a surfear porque eso es exactamente lo que quieres hacer. Un algo más que no existe en la rutina (al menos no para mí), un algo más que tiene que ver con moverme, con lo desconocido, con actividades nuevas, con gente por conocer, con batidos de frutas al lado del océano, con ir sumando piezas al puzzle. La primera de todas fue Tailandia, la segunda el buceo y, a partir de ahí, empecé a ser consciente de que había abierto puertas a muchas aventuras y de que no me las quiero perder. Quiero vivir tantas como pueda.

En eso estamos.

Cuarto continente, sexto país. Y tantísimo mundo por delante.

Categories: Fiji, RTW, sueños hechos realidad | 1 Comment

14 meses – Highlights en fotos

Un lugar  
Una persona
Un viaje
Una excursión
Mi foto favorita
Un sueño
Experiencia inesperada
Días duros
G train
Mi casa
Una rutina de fin de semana con gusto
Una visita

Categories: día a día, fotografía, New York, sueños hechos realidad | 1 Comment

Thank you, Brooklyn

Me siento en deuda con esta ciudad que me lo ha dado todo… No el país, no el estado, sino la ciudad. Brooklyn. Me ha dado bofetadas de perspectiva y me ha enseñado cosas que no habría podido aprender en ningún otro lugar. Me ha demostrado una vez más quien está ahí y quien no lo está. Me ha regalado autenticidad, realidad, vida y reciprocidad. Ha sido mi compañera de camino perfecta. Ha sido lo que necesitaba en mi vida y dudo que pueda pagarle de vuelta alguna vez.

Llegué sin saber muy bien donde me metía, ni si quería hacerlo. Llegué limitada por el dinero y por ideas preconcebidas. Llegué una noche fría, con nieve, batallando con los elementos. Llegué sin saber si este era el sitio al que quería llegar.

Pero lo era, vaya si lo era.

Adecuado, distinto, correcto, en crecimiento. Listo para darme una lección. O tres, o cuatro, o… Perfecto.

Y así fue. Aterrizar sin querer, abrir la mente, desear encajar. Finalmente hacerlo. Absorber enseñanzas, poner el corazón en el día a día. Llegar al punto en que soy la única persona que ha vivido en el bloque que tendrá una fiesta de despedida.

Sí, me parte el alma en pedacitos. Pero lo hago porque quiero… He observado, he luchado, me he llenado de todo lo que me da, he aprendido, he querido, he sobrevivido. He vivido. Y, sin embargo, ha llegado el momento de irme… Ha llegado el momento de no mirar atrás, de hacer como que no me importa lo de no volver a ver a toda esta gente. Ha llegado el momento de ser egoísta y pensar en mi, porque si no lo hiciera, no sé si me marcharía.
Ha llegado el momento de asumir que se cierra una etapa increíble que recordaré toda mi vida con una sonrisa inmensa… Esto ha sido el paraíso, ese lugar donde encajas y te sientes parte de un todo. Espero ser siempre consciente de ello y no olvidar todo lo que Brooklyn me ha enseñado.

Hoy, no me queda mucho por decir a parte de…

Gracias

A los que seguís ahí, a los que siempre lo haréis.
A los que estuvieron, pero se marcharon para dejar en su lugar un millón de recuerdos preciosos.
A los que saben que la lealtad es mi favorita y que sin ella es difícil tocarme el corazón.
A las visitas que han roto la rutina – Curro, Damià, Maties, Nito, Marc, Mateu, Martina, Sergio, Francina, Joan. Y de forma más especial, a José Ajero por un fin de semana NBA increíble y a David por la compañía veraniega constante.
A mi familia que me apoya aún cuando no me entiende del todo.
A la gente que es nueva en mi vida y aporta sensaciones distintas.
A cada persona que me inspira de un modo u otro.
A la música… por salvarme. Por volver a ser solo mía.
A Andrea por recordarme en momentos importantes y contactar conmigo de alguna manera.
A Alex por ser la presencia constante, la cordura a la que agarrarme.
A mi isla porque siempre es mi referencia y nunca dejará de serlo.
Al baloncesto. Por serlo todo. Por darmelo todo.
A Brooklyn. Por las escaleras de incendios. Por la luz dorada. Por la feria en la playa y los parques en cada esquina. Por el oxígeno. Por acogerme y hacerme sentir en casa. Por todo lo que he dicho y todo lo que me queda por decir. Por la perfección en la imperfección.

Y a mi… por dar el paso. Por no encerrarme, por convencerme de caminar sin pausa, por tener siempre presente que “todo pasa”. Por sentir que la gente tiene razón cuando dicen “Nay? She is the strongest girl I know”. Por no rendirme nunca.

Pero hoy, sobretodo, a Jacob y a Frankie por hacer que este sitio haya sido mi casa. Por ser sonrisas, lágrimas, abrazos, juegos, noches, días, anécdotas, estrellas, verdades, autenticidad, héroes. Por ser realidad fuera de la realidad que yo conocía. Por ser mi familia aquí. Por quererme sin condiciones. Os echaré mucho de menos…

A big chunk of my heart is always gonna be a Brooklynite and I’m proud of it.

Estoy lista para encontrarme con el siguiente desafío. Hola 17 de enero. Hola Fiji.

Categories: Bed-Stuy, Brooklyn, New York | 1 Comment

NY ink (2)

Viendo NY ink me he dado cuenta de cual es mi momento favorito del proceso de un tattoo. Es muy difícil elegir uno solo, pero creo poder afirmar que, si me tuviera que decantar por uno, elegiría la primera vez que te miras al espejo y ves esa nueva parte de tu esencia, esa pieza que te completa un poco más.

Es precioso ver en los demás ese momento mágico que he visto pocas veces y he sentido exactamente en 12 ocasiones. Es el sentimiento de darte cuenta de que lo que tenías en tu mente es lo que estás viendo reflejado. Es decir WOW y sonreír. Es no poder dejar de mirar esa tinta que ya forma parte de ti. Es cruzar la mirada con tu tatuador y sentirte infinitamente agradecido sin tener muy claro como expresarlo. Es adrenalina, sentirte bien, sentirte en paz. Es estar seguro de que ese tattoo es adecuado y maravillosamente perfecto. Ese tattoo eres tú.

Qué ganas tengo de mirarme en un espejo y ver una pieza nueva en mi cuerpo… Qué mono de tinta…

Y sí… han usado para el primer programa esos planos de mi copo de nieve que grabaron un tiempo atrás mezclados con algunas imágenes de New York. Sweet!!!

Categories: New York, tattoos | Leave a comment

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