Monthly Archives: April 2011

Sobre el East River

Tengo un día raro y me sale la vena isleña que me recuerda que donde más feliz he sido es con el agua bien cerca. Hace días que me apetece conducir hasta el mar, pero aquí no puedo hacerlo. Aunque digo yo que estando en Manhattan tiene que ser posible acercarse al agua hasta el punto de poder tocarla…
Ahora estoy en la 74 y aquí si te acercas al río no puedes llegar a él, así que no me queda otra que coger el metro para intentar descubrir un rincón que sea un poco menos ciudad. Después de media hora en el tren y un paseo de 15 minutos andando llego al Pier 17, embarcadero según su nombre, centro comercial según su función.

Está casi vacío porque ha bajado la niebla y al lado del “mar” el viento es más frío, pero a mi me gusta más así. Doy la vuelta a todo el embarcadero y cada vez que parece que estoy cerca de llegar al agua, me doy cuenta de que no se puede. Un barco enorme por aquí, una barrera por allá, un cartel de prohibido el paso un poco más lejos… Definitivamente, lo más cerca que se puede estar es a unos metros. No muchos, pero suficientes como para no poder sentir que has dejado la mole de hormigón atrás.

En el sitio más alejado de las tiendas, como en la parte de atrás, encuentro un lugar que parece un restaurante que está cerrado. Tiene mesas fuera situadas encima de una una pequeña aumulación de arena desde donde se puede ver el puente de Brooklyn justo delante del puente de Manhattan, el río y los dos municipios desde más o menos el centro. En uno de los rincones de la pseudo-playa veo tres rocas. Me siento en ellas y pienso en modo dual.

Qué vistas tan bonitas del puente de Brooklyn, es impresionante. Qué agua tan gris y triste.
Qué pasada ver como se enciende Manhattan mientras se va apagando el día. Qué poco de playa tiene esto.
Qué espectáculo de rascacielos entre el skyline de Manhattan y el de Brooklyn. Qué poca sal tiene este viento insípido.
Qué suerte estar sentada a la “orilla” del East River. Qué lejos estoy del mar de verdad.
Qué preciosidad. Qué horror.

 Hay días para todo, pero hoy preferiría la sal en el viento y el agua turquesa, aunque no pudiera ver el impresionante puente de Brooklyn. Hoy preferiría una orilla donde el mar y la arena no estuvieran separados por un muelle y una barrera, sino que se pudieran fundir entre sí. Hoy preferiría algo un poco menos artificial, una belleza menos “humana”.

Hoy me he dado cuenta de que no es tan fácil escapar de la ciudad, aunque sea una que está rodeada de agua por todos lados. Habrá que seguir buscando el sitio donde no se le ponen barreras al mar.

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Bowling Green

*Algunas personas pasan su vida en este planeta sentadas en la banda 
esperando a que les ocurra algo antes de que sea tarde. 
Otras no*
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Visita a 5 pointz, Queens

Bajo del tren en una estación familiar. En ella me toca hacer el transfer en días de lluvia cuando no funciona la línea que normalmente me lleva de Brooklyn a Manhattan. Nunca antes he salido al “exterior” en esta parte de Nueva York; Queens es el único municipo que me falta por visitar. El quinto de los “5 pointz”.

Por casualidades de la vida, hoy también llueve, pero no ha sido la lluvia la que me ha traído hasta aquí. Y ahí, en esa palabra, está la diferencia: hoy no he sido traída, hoy he venido.
Salgo de la estación y camino unos poco minutos hasta el primer cruce. Jackson avenue & Davis street. BIG sonando a través de mis cascos. Cámara en mano. Gotas de lluvia.

Fijo la mirada delante de mí para encontrar una calle difícil de describir… escombros, basura, destrozos, suciedad, cristales esparcidos, latas que deben llevar años ahí, abandono… y el tren que pasa justo por encima con un sonido poco menos que ensordecedor. Es una calle habitada, pero parece desierta. El paisaje es descorazonador, desolador, me rompe el corazón y me deja sin aliento.

Pero sí, es aquí. Aquí es donde voy, a esto es a lo que venía. En mitad del infierno hay una entrada por donde veo pasar un camión. Levanto la vista y una sonrisa asoma a mis labios: 5 pointz. Un edificio que alberga una fábrica y diversos estudios de arte. Un edificio donde lo más importante no está dentro, sino fuera. La meca del graffiti, donde eminencias mundiales con el spray vienen a pintar, a crear, a plasmar su arte. Un sitio donde se pinta con permiso y donde el graffiti no es vandalismo.

No hay ni un centímetro de edificio sin cubrir, desde la “placita” interior, hasta la parte de atrás situada en otra calle, pasando por cada puerta y cada ventana. Me asombra. Olvido la pobreza, la despreocupación del vecindario, la falta de limpieza y me centro en el poder que tienen los murales.
Son arte, expresión que no puede (ni debe) ser contenida, son sentimiento, son explosión. Y se siente en el aire. Son chispas, es magia.
Este sitio me hace sentir viva, importante y, por alguna razón, comprendida.

Venía a hacer fotos y marcharme, pero el lugar me embruja y mi música solo hace que aumente ese hechizo. Disparo mi cámara y pienso. Disparo mi cámara y siento. Disparo mi cámara y sonrío. Se me van los minutos paseando entre coches, contenedores de basura y porquería, buscando otro dibujo, otro mural, otras letras, otra víctima para mi cámara de fotos.

Mientras, mi mente no para de funcionar… Me pregunto si había estado aquí en otra vida, si ya había soñado este sitio, si lo hicieron para mi. Y me doy cuenta que este lugar contará entre mis pasiones para siempre. Entre las buenas, las que me enamoran en dos segundos y no dejan lugar a dudas. 5 pointz será a partir de hoy uno de esos pocos santuarios que me tienen robada hasta el alma.

Y lo único que me agrieta un poquito el corazón es que me habría gustado compartir esto con alguien. Pero así es el barrio, no? De eso se trata… del blanco y el negro, lo bueno y lo malo, arriba y abajo, el arte y la pobreza, el éxito y el fracaso. La eterna dualidad donde el gris no tiene cabida. De eso se trata… de no olvidar nunca lo malo, para poder enamorarnos de lo bueno sin perder la perspectiva de que es lo que importa.

Aquí y ahora, me siento bien y sonrío porque me protegen estas paredes llenas de graffitis mientras Biggie canta… *You know very well who you are, don’t let em hold you down, reach for the stars…*

Aquí el resto de fotos.


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Categories: 5 pointz, graffiti, New York | 1 Comment

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