Monthly Archives: December 2010

De felicidad y zapas

Me hace feliz.

Estar en una tienda de deporte, ropa y zapas, llenísima de gente… me hace feliz. 

Harlem 125th street. Calle llena de comercios, peluquerías, restaurantes, puestos callejeros… al más puro estilo de lo que sería un mall americano, pero en el exterior. Paso con prisa porque tengo un objetivo – House of Hoops y las Lebron 8 South Beach. Pero no las tienen… es más, el chaval no sabe muy bien de lo que le hablo cuando nombro un par de modelos, así que un poco a disgusto, vuelvo a la calle sin prestar más atención a la tienda, pensando que ya volveré cuando pueda gastarme algo más de dinero. Hoy no toca.

Miro la calle y ya que estoy aquí dejo la prisa de lado para dedicarme a pasear y disfrutar del resto de tiendas. Los puestos que tienen montados tienen música muy buena, venden películas y libros, y los vendedores se dedican a hablar y bromear sin parar con la gente que pasa. Es algo que siempre me parece muy divertido y camino con la sonrisa pintada en la cara.

Decido mirar en las otras tiendas de deporte por si una casualidad hiciera que tuvieran las zapas que ando buscando aunque sé que es casi imposible. Son demasiado exclusivas. Entro en Champs y enseguida me doy cuenta de que he cambiado de mundo.
Vuelvo a estar en el mío. En ese mundo lleno de sku’s, de modelos, de colores, de prisas, de carreras. Gritos del “lili” a los vendedores, chicos corriendo al almacén, cajas para todos los gustos, paredes llenas, llenísimas, de zapas.

“Le puedo ayudar?”
“Quiere algo más?”
“Si necesita algo, avíseme”
“Quiere probarse alguna talla?”
“Busca algo en especial?”

Y yo sonriendo. ¿Qué otra cosa puedo hacer? Así era la que fue mi casa durante un tiempo, exactamente así.

Paseo, miro todos los modelos bien, intento aprender los nombres de los que no conozco y sonrío frente a algunos que pensé que nunca vería en directo. Sonrío más aún con los precios en dólares. Elijo.

“Estas” le digo al chico “Un 6, por favor”. Me las trae y me las pruebo, aunque sé que esa es mi talla. También sé que una vez me las vea en los pies no podré decir que no.

Jordan 1. Negras. Azules. Lilas. 59$

“Ok, me las quedo. ¿Me las puedes dejar en el pos que voy a seguir paseando? Gracias”

Y eso hago. Ya no es por comprar, no busco nada en especial, no quiero nada más… Solo… sentirme en casa un rato más. Escuchar como hay gente entre estas paredes que habla mi idioma “de las 1 rosas del 63, un 5’5 y de las Space Jam grises un 10” y morirme de ganas de correr al almacén porque sé exactamente qué están diciendo.
Es estar en un sitio nuevo, pero encajar. Estar en el extranjero, pero estar en casa. No ser parte de esta tienda, pero sí de este mundo. Entenderlo. Y respirar… porque no soy tan distinta, al fin y al cabo, porque no soy la única con pasión en los pies.

Me podría haber sentado en un banco y haber visto pasar las horas sin aburrirme, igual que no podía aburrirme en el Foot Locker. Siempre ocurren cosas, siempre hay gente, siempre hay bromas entre compañeros, siempre hay zapas que van y vienen, gente que busca algo en concreto y que no se conformará con otra cosa. Y mesas… esas mesas que tanto odiaba porque nunca estaban colocadas, porque siempre había camisetas por doblar. Y ahora incluso las echo de menos. Las risas alrededor de esas mesas eran interminables.

El chico vuelve para ver si necesito ayuda. “No” sonrío, “estoy bien”. “Tenemos demasiado para elegir, eh?” me dice. Le contesto que no, que estoy encantada, que me recuerda al Foot Locker donde trabajé y él me mira y asiente con una sonrisa cómplice “Sneakerhead, huh? Nice to meet you”. Sonrío aún más y le digo que sí, por supuesto…

Sneakerhead for life.

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